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jueves, 15 de septiembre de 2016

La Confusión De Los Límites Del Yo

Es posible que ciertos pacientes que sufren un tipo determinado de enfermedades describan a menudo experiencias que sugieren que han perdido la capacidad para distinguir entre ellos mismos y su entorno (como decir, por ejemplo, que la mesa que se encuentra en el salón de su casa en realidad esta dentro de su organismo o que las personas que andan por la calle se precipitan dentro de su cabeza...etc).  Los pacientes pueden sentirse como si se hubieran vuelto abstractos o parte fundamental del entorno hasta llegar a sentir que se le hace a él mismo aquello que en realidad se le esta haciendo a un objeto no animado (como, por ejemplo, sacudir una toalla y el paciente sentir que se le esta sacudiendo a él o clavar un clavo en la pared y el paciente sentir que se le esta taladrando el cráneo).

Todas estas experiencias sugieren que esta habiendo un fracaso en mantener una diferencia entre la "mismidad" y "lo que esta fuera de nosotros mismos".  Esto, por otro lado, implica que nuestro autoconcepto se ha visto dañado de alguna manera y hemos perdido la consciencia subjetiva de la autonomía y  la capacidad de darnos cuenta de que somos un ente individual separado del entrono. Esto mismo se ha definido como la confusión de los límites del yo.

Normalmente este tipo de experiencias se suelen dar como efecto secundario de una esquizofrenia ya que entre sus características se encuentra que el sujeto esta completamente consciente en todos los casos. De hecho, muchos profesionales interpretan que dicho fenómeno no es un síntoma como tal de la esquizofrenia, si no que se trata del proceso desencadenante de dicha enfermedad.

A pesar de esto, la confusión de los límites del yo no es patológico de por sí. Hoy en día se sabe que dicho fenómeno desencadena diferentes reacciones dependiendo de las expectativas o el estado del sujeto que lo padece. Si el paciente experimenta este fenómeno acompañado de delirios considerará la experiencia como amenazadora. Si el fenómeno se acompaña de un estado psicótico la experiencia se considerará extraña. Por último, si el fenómeno se acompaña de un profundo sentimiento y devoción religiosa, en realidad se tomará como una experiencia enriquecedora y satisfactoria.

Una vez dicho esto, como en todas las patologías, los casos extremos forman parte de un continuo. Por lo tanto, en la parte central de ese continuo se encuentran todas aquellas personas que, aun sanas, son capaces de experimentar en mayor o menor medida este tipo de manifestaciones como parte de su vida. Esto sucede debido a que, estemos sanos o no, toda persona tiene  su propio nivel de fortaleza de los límites del yo. Como es de esperar, una persona con un nivel bajo de fortaleza será más probable que caiga en este tipo de fenómenos al contrario de una que tenga un nivel de fortaleza alto (aunque se ha descubierto que los niveles de fortaleza de cada persona son modificables a lo largo de la vida).

Una vez más espero que os haya servido de algo este post y que hayamos aprendido algo más del ser humano a nivel psicológico. Hasta los límites entre tu y tu entorno pueden no estar del todo claros. Entonces... ¿qué lo está?


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